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La cuarentena es un privilegio.

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“En un país sin garantias, el aislamiento no es opción.”

[/vc_column_text][vc_zigzag][vc_column_text]En medio de la situación actual, conversamos con Moreno Blanco, el director de nuestro film “El Crimen Paga” lo invitamos a que hiciera una reflexión de lo que esta pasando.

Aquí les compartimos un artículo que escribió para Crime.[/vc_column_text][vc_zigzag][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_zigzag][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://youtu.be/Ifi3nVmDgjQ” align=”center”][vc_column_text]

“En un país sin garantias, el aislamiento no es opción.”

En el año 2019, entre el 15 y el 17 de marzo rodamos junto con un equipo muy humano y el apoyo de Crime Pays el minidocumental “El crimen paga”, una pieza audiovisual que buscaba retratar las dinámicas de las ventas informales, su contexto, y lo quimérico de llegar a pensar que el gobierno nacional lo empezaba a considerar ilegal. Estos frames grabados en ese momento y útiles para el ahora demuestran que el mundo no ha cambiado mucho desde entonces: el gobierno colombiano sigue ausente, la economía mundial se rompe y el sistema neoliberal va en picada.

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Hoy estoy confinado en Barcelona, en un encierro cómodo. El gobierno ha anunciado medidas de protección social (como congelar las hipotecas y los arriendos). La salud privada se nacionalizó por el bien de la comunidad. La escasez se siente pero los mercados se reabastecen cada noche. La solidaridad de la gente hace que permanezcan en casa y que cada día, a las 8 de la noche, salgan por la ventana a aplaudir a todo el personal sanitario que está en los hospitales afrontando la crisis. Y no lo niego, esta casa se siente cómoda, pero en el fondo yo sé que este no es mi hogar. Mi hogar está en donde está mi corazón, y mi corazón está donde está mi mente. En este momento pienso mucho en Colombia, en mi familia, en su confinamiento, en mis amigos, en su futuro. En ese rimero de pensares pienso también en Don Álvaro, en cómo va su vida y su trabajo, en si mantiene su rutina, en si el negocio ha crecido, y si aún pasa por el mural. En si él y su familia saben lo que se aproxima, y como se preparan para ello; en si la incertidumbre les habita las mentes y el miedo les abruma los corazones. Pienso en él y en todos los otros millones de personas que, junto a él, componen ese 47,8% de la población colombiana que vive de lo que producen en el día a día, trabajando bajo el sol y el agua; esa población para la que un día sin trabajar es un día sin comer.

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No nos mintamos, en Colombia no salir de casa es un lujo que los más pobres y la clase media no se pueden dar. Esta crisis no es más sanitaria que económica, o social, por que la cuarentena es un privilegio en un país sin medidas de protección social. La cuarentena es un privilegio en un país donde si no nos mata un virus nos mata el hambre. La cuarentena es un privilegio en un estado donde el sistema económico es salvaje. La cuarentena es un privilegio en un estado gobernado por incapaces y respaldados por inhumanos dudosamente cercanos al narcotráfico, y dudosamente cercanos al paramilitarismo. La cuarentena es un privilegio cuando habitamos un estado que es más letal que un virus. Porque si el gobierno quisiera, podría decretar un confinamiento obligatorio sancionable y empezaríamos a vivir en un territorio donde el salir a la calle sería un crimen. Y aún así, para mucha gente, el crimen seguiría pagando.

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 Música por El Arkeologo · Fotos de archivo por: Kometa Six 

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